¿Cómo se siente un ataque de pánico?

Ataques de Pánico

 

El ataque de pánico se describe como la aparición súbita de miedo y/o malestares intensos que alcanza su máxima expresión en minutos y ha de presentarse al menos cuatro de los díez síntomas descritos:

Síntomas

  • Palpitaciones, sacudidas del corazón o ritmo cardíaco acelerado
  • sudoración
  • Temblor o sacudidas musculares
  • Dificultad para respirar o miedo a atragantarse
  • Dolor o molestias en el tórax
  • Nauseas o malestar abdominal
  • Sensación de vértigo, inestabilidad, mareo o desmayo
  • Desrealización o despersonalización
  • Miedo a perder el control o volverse loco
  • Miedo a morir

Para que exista un trastorno de pánico es necesaria la presencia de ataques de pánico recurrentes e inesperados, y que al menos una de las crisis haya sido seguida durante un mes de uno o más de los siguientes síntomas:

  • inquietud persistente ante la posibilidad de tener más crisis.
  • preocupación por las consecuencias o implicancias de las crisis.
  • cambio significativo del comportamiento relacionado con las crisis.

Trastorno de pánico

Según la teoría Biofisiosocial de Barlow (1988), el ataque de pánico inicial es pensado como una falla del sistema de alarma bajo circunstancias estresantes y cierta vulnerabilidad tanto fisiológica como psicológica. La vulnerabilidad fisiológica hace referencia a un sistema automático o hipersensible y la vulnerabilidad psicológica se relaciona con las creencias sobre “lo peligroso” de las sensaciones físicas y del mundo en general.

Existe también una predisposición familiar a padecer este trastorno, en parte es hereditaria y a su vez está relacionada con el aprendizaje de modelos parentales.

El estrés físico, emocional o mental suele ser el antecedente frecuente del primer ataque de pánico. Las repetidas situaciones de estrés van activando crónicamente al sistema nervioso. En general, la persona supone que su primera crisis ha ocurrido sin un factor desencadenante (cuando aparentemente todo está en calma).

Durante la crisis la reacción física es similar a la que ocurriría frente a un peligro real, con la diferencia, que es activada en ausencia de una amenaza concreta.

Posterior al ataque, lo que se siente es un gran agotamiento psicofísico acompañado del temor de volver a sentirse mal (miedo al miedo) y al no encontrar una explicación válida a su aparición, lo que se piensa sobre las sensaciones de pánico toma un papel fundamental.

Se produce entonces un cambio en la conducta habitual de quien padece pánico. Cuando las crisis se repiten, la persona deja de actuar como antes, está hipervigilante, no descansa, pierde seguridad y comienza a evitar situaciones o lugares en los que tuvo síntomas de pánico.

Los pacientes con trastorno de pánico aumentan significativamente la probabilidad de presentar otros trastornos psiquiátricos como trastornos del estado de ánimo, trastornos de ansiedad, trastornos del control de impulsos, trastornos por uso de sustancias, trastornos psicóticos y trastornos de la personalidad.

La terapia cognitivo-conductual del Trastorno de Pánico

La terapia cognitivo-conductual (TCC) es un tratamiento psicológico eficaz para el trastorno de pánico, teniendo una modalidad tanto para el formato grupal, como en formato individual. Además de los efectos directos sobre el trastorno de pánico, la TCC también ofrece mejoras en la calidad de vida y beneficios para el tratamiento de la ansiedad y depresión.

La TCC para el pánico se basa tanto en el condicionamiento interoceptivo como en las teorías cognitivas del pánico. Las dos formas principales de TCC desarrolladas para el trastorno de pánico han sido el tratamiento de control de pánico del grupo de Barlow y la terapia cognitiva del grupo de Clark. Ambos tratamientos destacan los componentes de psicoeducación sobre el pánico, reestructuración cognitiva, la exposición a las sensaciones corporales interoceptivas temidas (por ejemplo, taquicardia, dificultad para respirar, sensación de hormigueo, temblor) y exposición en vivo a situaciones generadoras de ansiedad.

La TCC utiliza una combinación de reestructuración cognitiva y ejercicios de exposición para ayudar a los pacientes a establecer un sentido de seguridad en el contexto de los eventos internos y externos temidos.

Las reestructuraciones cognitivas están diseñadas para ayudar a los pacientes a identificar y reestructurar las evaluaciones de amenaza relacionadas con el pánico. El terapeuta diseña ejercicios de exposición para que el paciente pueda producir pruebas desconfirmadoras y construir una mayor tolerancia a las sensaciones incómodas sin respuestas conductuales desadaptativas (por ejemplo, de evitación).

REFERENCIAS

Amodeo, S. (2017). Trastorno de pánico y su tratamiento psicológico. Revisión y actualización, KATHARSIS núm. 23, recuperado de https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5888107.pdf

Frangella, L. y Gramajo, M. (S/F). Manual psicoeducativo para el consultante trastorno de pánico, fundación foro, recuperado del sitio web: https://www.fundacionforo.com/pdfs/panico.pdf

Martínez, M. y López, D. (2011). Trastorno de Ansiedad, Revista Neurología, Neurocirugía y Psiquiatría. 2011; 44(3): Jul-Sep: 101-107, https://www.medigraphic.com/pdfs/revneuneupsi/nnp-2011/nnp113d.pdf