Terapia de Activación Conductual para la Depresión

La Terapia de Activación Conductual para la Depresión (BATD) es un tratamiento breve estructurado cuyo objetivo es activar conductualmente a los pacientes de maneras específicas que incrementarán las experiencias de recompensa en sus vidas. Con este objetivo, la Terapia de Activación Conductual para la Depresión también se enfoca en procesos que inhiben la activación como conductas de escape y evitación.

La Terapia de Activación Conductual para la Depresión se basa en la premisa de que los problemas de vida en individuos vulnerables reducen su habilidad para experimentar recompensas positivas de sus ambientes, llevándolos a los síntomas y conductas que clasificamos como depresión.

“La Terapia de Activación Conductual no es para ir a hablar sobre cómo se sienten, sino para ir a planear actividades que ayudarán a sentirse mejor”.

Principios fundamentales de la activación conductual

Existen muchas formas en que los pacientes pueden beneficiarse de la BATD. Lo que lo hace diferente de otro tratamiento es un centro de interés constante en activarse y afrontar la vida por parte de la persona. La terapia se centra en entender qué patrones mantienen la depresión y qué áreas de cambio mejorarán probablemente el estado anímico del paciente, para pasar a continuación, de manera repetida y persistente a realizar cambios en esas áreas.

El terapeuta se guía por un conjunto de principios sencillos:

  1. Principio 1: La clave para cambiar cómo se sienten las personas consiste en ayudarles a cambiar lo que hacen.

Actuar de “afuera hacia adentro”: consiste en realizar una actividad o conducta y la motivación y las emociones siguen después.

 

  1. Principio 2: Cambios en la vida pueden llevar a la depresión, y las estrategias de adaptación a corto plazo pueden bloquear con el tiempo a las personas.

Los terapeutas presentan a los pacientes una conceptualización inicial del caso y buscan proveerse para el tratamiento, utilizando el postulado de que los cambios en la vida pueden conducir a la depresión y de que hay reacciones naturales a los cambios en la vida que dan como resultado estrategias de adaptación que mantienen bloqueadas a las personas.

 

  1. Principio 3: Las pistas para entender lo que será antidepresivo para un paciente concreto residen en lo que precede y lo que sigue a las conductas importantes del paciente.

 

Mediante una monitorización de las conexiones entre la conducta y el estado anímico del paciente, los terapeutas se centran en las claves del cambio de conducta, observando lo que precede a las conductas importantes.

 

  1. Principio 4: Estructurar y programar actividades que siguen un plan, no un estado anímico.

Estructurando y programando las actividades pertinentes.

 

  1. Principio 5: El cambio será más fácil cuando se comienza por algo pequeño.

Realizando pequeños cambios y añadiendo otros a los realizados.

 

  1. Principio 6: Hacer hincapié en actividades que sean reforzadoras por naturaleza.

Fijando como objetivos las conductas que probablemente serán reforzadas de manera natural.

 

  1. Principio 7: Actuar como un entrenador.

Los terapeutas actúan como entrenador que ayuda a planificar los pasos, pero el paciente tendrá la responsabilidad de hacerlos.

 

  1. Principio 8: Insistir en un enfoque empírico de resolución de problemas y reconocer que todos los resultados son útiles.

El terapeuta y el paciente actúan de manera activa bajo el enfoque experimental de resolución de problemas.

 

  1. Principio 9: No lo digas hazlo.

La AC no consiste en hablar sobre los problemas, sino en realizar actividades que pueden conducir a la mejora de las situaciones de la vida o de los estados anímicos.

 

  1. Principio 10: Detectar barreras posibles y reales para la activación.

Los terapeutas y los pacientes de AC continúan trabajando juntos en la identificación de posibles barreras para la activación o identificar  problemas reales que se han producido.

Estructuración de sesiones

Las sesiones en TABD son orientadas a la acción y enfocadas en la resolución de problemas. De hecho, la mayor parte del trabajo terapéutico ocurre fuera del consultorio. Cada semana, el terapeuta y el paciente trabajan juntos para desarrollar tareas de activación para ser completadas entre sesiones y para solucionar cualquier barrera para la activación que pudiera suceder.

 

Registro de actividad y estado de ánimo (monitoreo)

Debe de existir una relación entre la actividad que se hace y las que se dejan de hacer con el estado de ánimo.

Ventajas de realizar un registro

  • El registro es una observación de dichas actividades.
  • Ofrecen información precisa de las actividades que se deben de fomentar y aquellas que deben de extinguirse.
  • Permite al paciente aprender de manera empírica la lógica del tratamiento.
  • Da información de aquellas actividades que pueden ser retomadas o algunas ideas para fomentar más actividades.

Ejemplo del registro de actividades

Horario Actividad Importancia

(1-10)

Estado de ánimo (1-10)
17:00-18:00 hrs  Pasear a mi mascota  10 7
18:00-19:00 hrs  Jugar la play  9  8
19:00-20:00 hrs  Cenar en compañía de mis padres.  10 9

 

Se debe de realizar un registro de todas las actividades incluso las más insignificantes como asearse o limpiar. Al igual que se debe de detallar más las actividades más generales. Las actividades se comenzaran de poco a poco.

Para finalizar la Terapia de Activación Conductual para la Depresión se programan tareas que puedan activar al paciente y en consecuencia esas tareas lo hagan sentir bien, la duración máxima del tratamiento es aproximadamente de 15 sesiones al principio de 60 minutos, luego cambian de 15-20 minutos y con una frecuencia de 3 o más veces por semana, posteriormente disminuyendo de 1 o 2 veces por semana hasta finalizar en contacto solo vía telefónica.

Recuerda no tiene sentido activar por activar. Si las actividades que se programan no van encaminadas a valores o áreas significativas para el paciente, poco o ningún cambio se reflejara en el estado de ánimo.

Referencias

Barraca, J. (2009). La activación conductual (AC) y la Terapia de activación conductual para la depresión (TACD). Dos protocolos de tratamiento desde el modelo de activación conductual, educpsykhé, vol.8, pág. 23-50. https://www.researchgate.net/publication/319557694_LA_ACTIVACION_CONDUCTUAL_AC_Y_LA_TERAPIA_DE_ACTIVACION_CONDUCTUAL_PARA_LA_DEPRESION_TACD_DOS_PROTOCOLOS_DE_TRATAMIENTO_DESDE_EL_MODELO_DE_LA_ACTIVACION_CONDUCTUAL

Barraca, J. (2010). Aplicación de la activación conductual en un paciente con sintomatología depresiva, clínica y salud, vol. 21, núm. 2, recuperado de sitio web: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1130-52742010000200007

Martell, C, Dimidjian, S y Herman-Dunn, R. (2010). Activación conductual para la depresión. Una guía clínica, Desclee brouwer, Nueva York, USA.

https://www.terapia-cognitiva.mx/pdf_files/2Semestre/modificacion-conductual/recursos/Principios%20de%20la%20Activacion%20Conductual.pdf

Martell, Dimidjian y Herman-Dunn, 2010

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